Guía básica: qué es el IRPF y cómo se calcula

El IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) es el impuesto que grava los ingresos de las personas físicas residentes en España, incluidos los rendimientos de actividades económicas de los autónomos. Es uno de los conceptos que más dudas genera porque combina varios tramos progresivos, deducciones y retenciones a lo largo del año, antes de la regularización final en la declaración de la Renta.
Cómo se calcula, en términos sencillos
El cálculo parte de los ingresos totales, a los que se restan los gastos deducibles de la actividad para obtener el rendimiento neto. Sobre ese rendimiento se aplican reducciones (como la de nuevos autónomos) y, finalmente, la escala de tramos progresivos, que hace que cada «tramo» de renta pague un porcentaje distinto, no el total al tipo más alto.
Tabla de tramos estatales de referencia (a completar con los vigentes en el ejercicio)

Ejemplo numérico simplificado
Un autónomo con un rendimiento neto anual de 30.000 € no paga un tipo único sobre esa cifra: paga el 9,5% de los primeros 12.450 €, el 12% del tramo entre 12.450 € y 20.200 €, y el 15% del resto hasta 30.000 €. Esta progresividad es la razón por la que dos autónomos con ingresos parecidos pueden tener cuotas resultantes distintas si sus deducciones aplicables no son iguales.
Diferencia entre retenciones, pagos fraccionados y la declaración anual
Durante el año, el autónomo va adelantando el IRPF mediante el modelo 130 (pagos fraccionados trimestrales) y, si emite facturas a empresas, mediante retenciones que le practican sus clientes.
En la declaración de la Renta anual se regulariza todo: si se ha adelantado de más, hay devolución; si se ha adelantado de menos, hay que pagar la diferencia. El artículo «Declaración de la Renta con IA: qué puede y qué no puede hacer» explica cómo estas herramientas apoyan (sin sustituir) ese proceso de regularización.
Trabajador vs. autónomo: así cambia el cálculo del IRPF
Aunque el IRPF es el mismo impuesto para ambos, la forma de gestionarlo es muy distinta. Un trabajador por cuenta ajena no calcula nada: la empresa aplica la retención en la nómina y la ingresa en Hacienda automáticamente.
Un autónomo, en cambio, adelanta el IRPF él mismo mediante el Modelo 130 cada trimestre, y su rendimiento neto (lo que realmente tributa) depende de los gastos deducibles de su actividad, algo que un trabajador apenas tiene.
| Operación | Trabajador | Autónomo |
|---|---|---|
| Quién calcula la retención | La empresa | El propio autónomo |
| Modelos que presenta | Ninguno | Modelo 130 cada trimestre |
| Gastos deducibles | Muy limitados | Amplios (suministros, vehículo, cuotas, etc.) |
En ambos casos, todo se regulariza al final en la Declaración de la Renta anual — la diferencia es que el autónomo llega a ese momento con mucha más gestión previa a sus espaldas.
Deducciones más habituales para autónomos
- Gastos de suministros de la vivienda si se trabaja desde casa (con el porcentaje que permite la normativa).
- Cuotas de la Seguridad Social del propio autónomo.
- Gastos de vehículo y combustible cuando la actividad lo justifica.
- Planes de pensiones y otros productos con beneficio fiscal específico.
