Reducción de jornada a 37,5 horas: por qué el Congreso la rechazó y qué pasa ahora

Ha pasado más de un año desde que el Congreso frenó la reducción de jornada 37,5 horas, y a las gestorías les sigue llegando la misma pregunta: «¿Tengo que cambiar ya los contratos?». La respuesta corta es que no. La larga tiene más miga. Mientras la ley se quedaba por el camino, el Gobierno abrió otro frente que sí puede afectar a casi todas las empresas: el registro horario digital.

En este artículo repasamos qué se votó exactamente, por qué no salió adelante, qué mitos siguen circulando y qué conviene preparar desde un despacho laboral o una pyme. Adelantamos una cosa: el titular que más se repite en internet («la ley de 37,5 horas vuelve en septiembre») cuenta solo la mitad de la historia.

Reducción de jornada 37,5 horas: dónde estamos a finales de septiembre de 2026

Resumido en cuatro líneas, la situación es esta:

  • Jornada máxima legal en el sector privado: 40 horas semanales de promedio en cómputo anual, según el artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores. Es el mismo límite que existe desde 1983.
  • Ley de 37,5 horas: rechazada en el Congreso el 10 de septiembre de 2025. No hay un texto nuevo en tramitación, aunque Sumar ha anunciado que volverá a intentarlo.
  • Funcionarios de la Administración General del Estado: tienen jornada general de 35 horas desde abril de 2026, por una vía distinta que no pasó por el Congreso.
  • Registro horario digital: anunciado, en tramitación como Real Decreto y todavía sin publicar en el BOE a fecha de este artículo.

Es decir, ninguna empresa privada está obligada hoy a reducir la jornada de sus trabajadores por ley. Otra cosa es lo que diga su convenio colectivo, que ya puede fijar menos horas, y eso sí es de obligado cumplimiento.

Qué votó exactamente el Congreso (y qué no llegó a votar)

Aquí empiezan las confusiones. El texto que cayó no era una proposición de ley de un grupo parlamentario. Era un proyecto de ley del Gobierno, aprobado en Consejo de Ministros el 6 de mayo de 2025 tras un acuerdo firmado con CCOO y UGT en diciembre de 2024. La patronal no firmó ese acuerdo, y ese detalle pesó mucho después.

Cuando un proyecto llega al Congreso, los grupos pueden presentar enmiendas a la totalidad. Si prosperan, el texto vuelve al Gobierno y no se debate artículo por artículo. Eso es lo que ocurrió: PP, Vox y Junts presentaron tres enmiendas de devolución y se votaron conjuntamente. El resultado fue de 178 votos a favor de devolver el texto y 170 en contra, sin abstenciones. UPN se sumó al bloque de la devolución.

Este matiz importa. El Congreso no votó «no a las 37,5 horas» como principio. Votó no tramitar ese texto concreto. Por eso los sindicatos se quejaron de que ni siquiera se permitiera debatir enmiendas parciales, y por eso Junts insistió en que no estaba en contra de reducir jornada, sino de cómo se planteaba.

Lo que contenía el proyecto que cayó

Conviene recordarlo, porque cualquier texto futuro probablemente parta de ahí:

  • Jornada máxima de 37,5 horas semanales de promedio anual, sin rebaja salarial.
  • Contratos a tiempo parcial de 37,5 horas o más, que pasarían a ser a tiempo completo.
  • Un plazo para que los convenios con más horas se adaptaran.
  • Derecho reforzado a la desconexión digital.
  • Registro horario obligatoriamente digital, con presunción de jornada a favor del trabajador si el registro fallaba.

Este último punto es la clave de lo que vino después.

Por qué la rechazaron: los argumentos de cada lado

Sería cómodo reducirlo a «izquierda contra derecha», pero el voto decisivo fue el de Junts, que suele apoyar al Gobierno en otras materias.

Junts defendió que la norma no respondía a la realidad del tejido productivo catalán, formado sobre todo por pymes y autónomos con poco margen. Pidió más consenso y una aplicación más gradual. Durante meses se habló de ayudas para pequeñas empresas o de un calendario escalonado, pero no hubo acuerdo antes de la votación.

PP y Vox criticaron que se aprobara sin la patronal y que impusiera una regla uniforme a sectores muy distintos. Parte de los economistas les dio munición. Fedea, por ejemplo, la calificó de «regulación imperativa, rígida e intervencionista».

Gobierno y sindicatos argumentaban justo lo contrario. Según el Ministerio de Trabajo, la medida afectaría a unos 12 millones de asalariados. Además, la jornada legal no se toca desde principios de los ochenta, mientras la productividad ha cambiado mucho.

Nuestra lectura, después de hablar con despachos laborales, es algo menos épica. El problema no era tanto la cifra de 37,5 horas como el calendario y el coste para empresas pequeñas en hostelería, comercio o agricultura. En la gran empresa, muchos convenios ya estaban en esa cifra o cerca.

Cinco mitos que siguen circulando sobre la reducción de jornada

Mito 1: «Ya está aprobada y se aplica desde enero»

Falso. Muchos blogs publicaron en 2025 guías con fechas de entrada en vigor que nunca llegaron, y siguen indexadas. Si un cliente te enseña un artículo que dice «a partir del 1 de enero de 2026», casi seguro es anterior a la votación.

Mito 2: «Era una propuesta de Sumar que se votó en el Congreso»

Solo a medias. La impulsó la ministra de Trabajo, que es de Sumar, pero formalmente era un proyecto de ley de todo el Gobierno. La diferencia no es de matiz: para volver a intentarlo hace falta un nuevo texto, sea un proyecto del Consejo de Ministros o una proposición de algún grupo, y con apoyos distintos a los de 2025.

Mito 3: «Los funcionarios ya tienen las 37,5 horas por esta ley»

Aquí hay dos confusiones juntas. La primera es que en la Administración General del Estado la jornada de referencia ya era de 37,5 horas antes de todo esto. La segunda es que desde el 16 de abril de 2026 se aplica una jornada general de 35 horas a ese personal, por vía de normativa propia de la función pública. No tiene nada que ver con el Estatuto de los Trabajadores ni con la empresa privada.

Mito 4: «Si cayó la ley, cayó también el fichaje digital»

Tampoco. Tras la votación, el Consejo de Ministros separó el registro horario del resto del proyecto. El 30 de septiembre de 2025 aprobó tramitarlo por vía urgente como Real Decreto. Esta vía no necesita votación en el Congreso, y ahí está el matiz: la parte más operativa del proyecto sigue viva.

Mito 5: «Ya es obligatorio fichar con una app»

No, todavía no. Lo que sí es obligatorio desde el 12 de mayo de 2019 es registrar la jornada diaria de cada trabajador, con hora de inicio y fin. Lo establece el artículo 34.9 del Estatuto, en la redacción del Real Decreto-ley 8/2019. Hoy ese registro puede hacerse en papel, hoja de cálculo o sistema digital, siempre que sea fiable. Los registros deben conservarse cuatro años. No tenerlo es una infracción grave según la LISOS, con multas que hoy van de 751 a 7.500 euros.

El registro horario digital: el frente que de verdad sigue abierto

Si tuviéramos que elegir una sola idea de este artículo, sería esta: la reducción de jornada está parada, pero el control horario digital avanza. Para una gestoría, eso tiene consecuencias más inmediatas.

Cronología resumida

  1. 30 de septiembre de 2025: el Consejo de Ministros autoriza la tramitación urgente del Real Decreto de registro horario.
  2. Octubre de 2025 a principios de 2026: consulta pública e informes preceptivos.
  3. 23 de marzo de 2026: el Consejo de Estado emite un dictamen desfavorable. Plantea dudas sobre el impacto en pymes, la protección de datos, la falta de adaptación por sectores y si un real decreto es la vía adecuada.
  4. Primavera y verano de 2026: el Ministerio de Economía pide un periodo transitorio de un año para pymes, frente a los 20 días del borrador de Trabajo.
  5. 24 de julio de 2026: Trabajo y Economía acuerdan dejar la aprobación para septiembre.
  6. 9 de septiembre de 2026: la ministra anuncia que se aprobará «con carácter inmediato». A la fecha de este artículo, el texto no figura en el BOE.

El dictamen no es vinculante. Aun así, obliga a retocar el texto y ha retrasado el calendario varias veces. Nuestra recomendación es no dar por buena ninguna fecha de entrada en vigor hasta verla publicada.

Qué exigiría el borrador conocido

Con la cautela de que el texto final puede cambiar, los borradores apuntaban a:

  • Registro exclusivamente digital, personal y en el momento de entrar y salir.
  • Registros inalterables, con historial de cualquier modificación, su autor y su fecha.
  • Anotación de pausas e interrupciones que afecten al cómputo.
  • Acceso remoto de la Inspección de Trabajo y de la representación de los trabajadores.
  • Conservación durante cuatro años e interoperabilidad de los datos.

Si se aprueba en esos términos, el Excel editable y la hoja firmada en papel dejarían de valer como sistema ordinario. Algún proveedor de software atribuye al dictamen del Consejo de Estado un coste inicial de 867 millones de euros, unos 55 euros por trabajador y año. No hemos podido contrastarlo con el dictamen original, así que tómalo como orientación, no como dato cerrado.

Qué pasa ahora con la reducción de jornada: tres escenarios realistas

Sumar dijo en verano que llevaría de nuevo la medida al Congreso este septiembre. Pero la aritmética parlamentaria es la misma que en 2025. Sin Junts, no hay mayoría. Con esa premisa, vemos tres escenarios:

EscenarioQué supondríaProbabilidad a corto plazo (opinión editorial)
Nueva ley pactada con JuntsAplicación gradual, algún tipo de ayuda o excepción para pymes, calendario largoBaja-media
La reducción avanza solo por convenioCada sector negocia sus horas; la ley sigue en 40Alta (es lo que ya ocurre)
Solo sale el registro digitalMás control de horas extra, sin cambio del máximo legalMedia-alta

El segundo escenario merece atención. La reducción de jornada ya está ocurriendo por convenio, aunque despacio. Según los datos del Ministerio de Trabajo difundidos en mayo, la jornada media pactada en marzo de 2026 era de 38,1 horas semanales. Más de un millón de trabajadores ya están por debajo de 37,5 horas. En cambio, unos 240.000 siguen por encima de las 40.

Para el despacho, la pregunta útil no es «¿cuándo llega la ley?». Es «¿qué dice el convenio de cada cliente y cuándo se renegocia?».

Qué significa para una gestoría en el día a día: dos casos prácticos

Caso 1: un bar con seis empleados y convenio de 40 horas

Supongamos un bar con seis trabajadores a jornada completa y un convenio provincial de 40 horas. El dueño pregunta cuánto le costaría la reducción si algún día se aprueba.

Primero hay que aclarar una cifra que circula con dos valores distintos. Algunas guías hablan de 130 horas menos al año por trabajador y otras de 112. Ambas salen de multiplicar 2,5 horas semanales por un número de semanas distinto:

  • 130 horas si se multiplica por las 52 semanas del año.
  • Unas 112 horas si se descuentan 30 días naturales de vacaciones y 14 festivos, que dejan unas 45 semanas efectivas.

La segunda es la que tiene sentido para calcular un cuadrante real. Con seis empleados, serían unas 672 horas al año. Eso equivale a algo más de un tercio de un puesto a jornada completa. Para un bar con márgenes estrechos, es una conversación seria sobre turnos, no un trámite.

Hoy no tiene que hacer nada con esas horas. Lo que sí conviene revisar ya es cómo registra la jornada, porque eso sí puede cambiar pronto.

Caso 2: una asesoría con 40 clientes pyme

Imaginemos un despacho con 40 empresas en su cartera laboral. Al revisar, descubre que la mitad todavía ficha en papel o en una hoja compartida sin control de cambios.

Si el Real Decreto sale con el formato del borrador, esas veinte empresas tendrán que cambiar de sistema en un plazo corto. El despacho puede adelantarse con tres pasos sencillos:

  1. Clasificar a los clientes por sistema actual de registro: papel, Excel o app.
  2. Enviar a los de papel y Excel una nota breve con lo que se sabe y lo que no.
  3. Preparar una comparativa de dos o tres opciones de software, incluida alguna gratuita o de bajo coste.

Dónde encaja la IA en todo esto (sin venderte humo)

Donde sí ayuda:

  • Cálculo de jornada anual por convenio. Un modelo de lenguaje con una hoja de cálculo bien preparada acelera el cálculo de horas efectivas por trabajador, descontando vacaciones y festivos locales. Siempre hay que revisar el resultado a mano.
  • Asistente interno para dudas repetidas. Preguntas como «¿me afecta la ley de 37,5 horas?» llegan decenas de veces. Un asistente entrenado con tu propio documento de respuestas ahorra tiempo al equipo. Explicamos cómo montarlo en nuestra guía para crear un asistente de IA sin programar.
  • Revisión de convenios. Extraer de un PDF largo la jornada anual pactada, las pausas computables o los calendarios especiales es una tarea donde la IA va rápido. Pero se equivoca con tablas mal escaneadas.

Donde no conviene confiar en ella:

  • Para decidir si una norma está en vigor. Los modelos arrastran información antigua, y este tema es un ejemplo perfecto: muchos todavía dan la ley de 37,5 horas por aprobada.
  • Para subir datos de fichaje de trabajadores a herramientas sin garantías. Son datos personales, y la AEPD fue una de las voces críticas con el borrador.

Si estás valorando qué inversión tiene sentido, en este análisis sobre cuánto cuesta implementar IA en una gestoría pequeña desglosamos licencias, tiempo de implantación y costes ocultos.

Errores comunes que estamos viendo

  • Modificar contratos «por si acaso». Rebajar la jornada sin obligación legal ni convenio que lo exija puede crear un derecho adquirido difícil de revertir.
  • Confundir la jornada de convenio con la legal. Un cliente con convenio de 38 horas no «gana» nada con una ley de 37,5 salvo esa media hora. Otro con 40 horas se juega mucho más.
  • Pensar que el registro horario «ya no importa». Es obligatorio desde 2019, y la Inspección ha aumentado las actuaciones en este campo en los últimos años.
  • Comprar software de fichaje solo por precio. Si no guarda historial de cambios ni permite acceso remoto, probablemente no encaje con el nuevo decreto.
  • Fiarse de artículos sin fecha. En normativa laboral, un post de hace un año puede estar completamente desfasado.

Diagrama de decisión: ¿tengo que hacer algo hoy?

  1. ¿Tu convenio fija ya 37,5 horas o menos? → Nada cambiaría para ti con la reducción de jornada. Pasa al punto 4.
  2. ¿Tu convenio fija más de 37,5 horas? → Hoy no hay obligación de reducir. Anota cuándo se renegocia y calcula el impacto con el método del caso 1.
  3. ¿Tienes contratos a tiempo parcial de 37,5 horas o más? → Revísalos. Si una ley futura repite el texto de 2025, pasarían a considerarse jornada completa.
  4. ¿Registras la jornada en papel o en Excel editable? → Empieza a comparar sistemas digitales. No hace falta contratar hoy, pero sí tener la decisión preparada.
  5. ¿Ya usas una app de fichaje? → Comprueba que guarda el historial de modificaciones, registra pausas y permite exportar datos. Si falla en algo, pregunta al proveedor por su plan de adaptación.

Nuestra opinión

La reducción de jornada 37,5 horas se ha convertido en un tema más político que técnico. Es posible que vuelva al Congreso este otoño, pero sin cambios en los apoyos es difícil que salga en 2026. Mientras tanto, los convenios siguen bajando horas poco a poco, y eso ya afecta a muchos clientes.

Lo verdaderamente urgente para gestorías y pymes es el registro horario digital. Es la parte del proyecto que sobrevivió, no necesita al Congreso y tiene más impacto operativo a corto plazo que la propia reducción. Prepararse ahora, sin prisas ni compras impulsivas, es la opción más sensata.

Preguntas frecuentes

¿Está aprobada la reducción de jornada a 37,5 horas en 2026?
No. El Congreso devolvió el proyecto al Gobierno el 10 de septiembre de 2025 y no se ha aprobado ningún texto nuevo. La jornada máxima legal sigue siendo de 40 horas semanales de promedio anual.

¿Quién votó en contra de la reducción de jornada?
PP, Vox y Junts presentaron enmiendas a la totalidad que salieron adelante con 178 votos, incluido el de UPN. Votaron en contra de devolver el texto 170 diputados.

¿Es obligatorio el fichaje digital?
Todavía no. El registro de jornada es obligatorio desde 2019, pero hoy puede hacerse en papel, hoja de cálculo o sistema digital. El Real Decreto que lo haría exclusivamente digital sigue pendiente de publicarse en el BOE.

¿Por qué los funcionarios trabajan 35 horas y el resto no?
Porque la jornada de la Administración General del Estado se regula por normativa propia de la función pública. Desde abril de 2026 su jornada general es de 35 horas, sin necesidad de pasar por el Congreso.

¿Cuántas horas al año supone pasar de 40 a 37,5 horas?
Unas 112 horas por trabajador si se cuentan solo las semanas efectivas, descontando vacaciones y festivos. La cifra de 130 horas que circula sale de multiplicar por las 52 semanas del año.

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